lunes, 24 de enero de 2011

Desconfíe del prójimo II

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¡Qué gran año sería el 2012 si fuese el fin de estafadores e ilusos!

Pero ni se acabaron con el año 1000, ni con el 2000, ni cuando lo de Nostradamus, o el otro tipo aquél que sacó una fecha calculando a partir de la Biblia, ni con los eclipses...

Son tantos fines del mundo y cambios de Era que ya es como el cumpleaños de un amigo; de vez en cuando toca uno.

martes, 9 de noviembre de 2010

Desconfíe del prójimo

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Si siempre deja el coche abierto, un buen día le robarán la radio.

Si deja el coche siempre cerrado, un buen día romperán una luna y le robarán la radio.

Corolario: No se obsesione con dejar las cosas cerradas.

viernes, 24 de septiembre de 2010

Alegorías orientales

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Mi gusto por la cultura china me ha llevado a encontrarme con una canción que quiero compartir con vosotros.

Una historia que nos enfrenta a las contradicciones de nuestra naturaleza social, condición vital que choca contra nuestra individualidad a veces hasta extremos muy dolorosos.

Dos tigres solitarios.

Dos tigres solitarios
huyen corriendo.

Huyen corriendo.

Uno no tiene orejas,
al otro le falta la cola.

¡Qué extraño!
Verdaderamente extraño.

¿Huyen acaso uno del otro? ¿Les ha llevado su condición de solitarios al punto de no soportar la cercanía de un congénere, a tan brutal agresión?

Los dos alegóricos personajes, mutilados, huyen tal vez de sí mismos, aterrados de forma impropia para tan fiero animal por la fragilidad de su mundo, tal vez aterrados aún más por creer que no hay escapatoria a su conflicto interior. Vulnerada su fiereza y su integridad por su propia inflexibilidad y por las voces de los niños.

Reflexionemos ante esta enigmática pieza, que nos acerca al entendimiento de la filosofía oriental así como de nuestra propia humanidad.

LiangZhiLaoHu


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miércoles, 15 de septiembre de 2010

El precioso patio ajardinado del ego gilipollas a la luz de las estrellas

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Hablamos de nuestras vidas como líneas que a veces se cruzan, o no, o parecen paralelas un rato, o lo que sea. Asumiendo vivir en dos dimensiones.

Se habla mucho sobre los universos paralelos, sobre qué pasará en otro casi igual, distinto en un rascarse de alguien hace siglos que hizo nuestros mundos completamente diferentes.

¿Y qué pasa con los universos perpendiculares? ¿Y qué si lo que podría haber sido o estar siendo, es por un instante un casi todo que se cumple en dos universos que no vuelven a parecerse en nada jamás?

Seguirían siendo tan distintos como siempre, tan distintos como cada uno con respecto a sí mismo, una vez que para nosotros la ficción de tiempo lo hace desaparecer todo tan rápido como viene a ser.

Pero eso no es destrucción: es continua novedad.

...


A la mierda. Que quería verte, pero en fin, pásalo bien.

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domingo, 5 de septiembre de 2010

Por el camino más largo, capítulo n+1

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[...]

Y se sentó a mirar crecer las plantas hasta que le llovió una collejaca y se puso en marcha. El camino era infinito, y sin embargo cada instante no podía ser de otra manera, de modo que nada había que hacer.

Paró en el siguiente pueblo, y le preguntó al cabrero, que fue a quien primero se encontró:
-Buenas, vengo de allá, a ver si aquí hay cosas para mi equipaje, ¿qué me dice usté?
-Muy buenas. Mire, ¿ve todo eso?, es el pueblo.
-Ya. Pues gracias, hombre, encantado- y siguió hacia la plaza, recordando las palabras que le dijera el Maestro.

En este pueblo lo encontró antes de lo que esperaba.

Parpadeó, recordando el error para evitar esperar algo en adelante. Cómo se le había podido pasar ese detalle tanto tiempo. Nunca el nivel permitido de emoción había bajado tanto, y hubiera sido como siempre de forma irreversible, como para dejar de difrutar algo de fascinación cuando esto le pasaba. Y era un juego de lo menos peligroso, pues cada vez estaba más claro y cabía menos posibilidad de confusión, contra lo que pudiera parecer, entre el juego y una fascinación malsana. Pues la fascinación era cada vez más evidentemente inadecuada dada la cantidad de veces que se encontraba una vez más con la curiosa forma de surgir el orden en que había de renunciar a sus errores, a todos.

Lo no conducente, lo superfluo, y la paradoja del imposible juego que surge automáticamente había dejado de ser origen de frases con algún sentido para él.

[...]

lunes, 9 de agosto de 2010

El día que me quieras (pero no la de Gardel)

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El día que me quieras
amanecerá por la mañana,
tal vez haga un poco de fresco, pero luego se va.
O no.

En el día que me quieras la Tierra dará una vuelta
y la Luna saldrá, puede ser que por la tarde, antes de que sea de noche del todo.

El día que me quieras puede ser que sea mi último, o el tuyo,
y seguro que lo será para un montón de gente.

El día que me quieras cantarán los pájaros, como en los días tristes,
como cantaban antes y cantarán después.

El día que me quieras, joder, te odio, no sé cuándo coño va a ser.
Tampoco sé quién carajo serás, ni quien se cansará primero
cuando pasen dos o diez años.

El día que me quieras el banco no le va a perdonar la hipoteca a nadie,
todo será un poco más caro que antes, las monedas serán redondas, los billetes de papel.

El día que me quieras subirá la marea, y bajará la marea,
y a la tarde el Sol se pondrá otra vez.

Dentro de tres millones de años a nadie le importará una mierda
si existimos una vez, nos conocimos, si tuvimos miedo o se nos pasó.
Ni a ti, ni a mí, ni a esa señora de ahí.

Hay piedras que no se han movido y aún seguirán en el mismo sitio,
y la lluvia, si cae, caerá de arriba abajo, y se mojarán las cosas.

viernes, 10 de julio de 2009

Mi calculadora

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Hace unos meses adquirí una estupenda calculadora. Como tal puede parecer algo pobre, puesto que ni siquiera tiene una tecla para sacar porcentajes, por ejemplo, pero a cambio tiene ciertas utilidades avanzadas que resultan ser de lo más práctico.

Con ella puedo almacenar documentos con mis números y cálculos e incluso grabar archivos de audio por si quiero recitar las tablas de multiplicar y escucharlas después para aprendérmelas bien. Puedo tomar y enviar fotografías de las cosas que quiero contabilizar, sumar y restar. Y otras pequeñas cosas igualmente útiles, incluida una que hace valer a las demás: permite establecer contactos de voz con otras personas, por si quieren preguntarme por algún resultado, o sugerirme nuevas variantes numéricas. No es este lugar para hablar de cuando alguna chica me cuenta o se deja contar al oído. De todas formas eso seguirá siempre teniendo más gracia en persona, y en cualquier caso no es algo a tratar aquí pues es más un asunto de género que de número.

En serio, mi calculadora es tan cojonuda que hasta algún banco, que yo pensaba que tenían todos ellos vetustas máquinas feas y eficientes desde que se inventó la primera en números romanos, todo del ábaco al microchip, encarga a alguien de vez en cuando ponerse en contacto conmigo a través de mi calculadora para consultarme sobre mis números, sobre cómo llevo las cuentas que tenemos en común e incluso sobre algunas otras que no. Se les ve muy interesados en comprobar si sus productos son como los míos, aunque creo que nunca se quedan contentos aunque las cifras y las fechas se parezcan, creo que por asuntos de colores, o porque en sus pantallas la tipografía es otra y no se ven las cosas igual, o suenan diferente por cuestiones dialectales. Diría que es una gente de humor imprevisible, pues lo mismo se enfadan y me llaman con número oculto, que para compensarme lo hacen presentándose con uno de trece dígitos. Pensarán con mucha simpleza que no tengo de dónde sacar guarismos para divertirme haciendo números. Siempre tendré cosas como el último número de Números, o mucho mejor aún, el blog de xkcd, todo un namberguán.

Puedo almacenar los números que he de marcar para contactar con mucha gente, y sumar también sus cifras, puedo marcar números al azar, aunque ello afecte luego a los glifos que figuraren en la factura que me llega a final de mes... si Correos no la pierde, porque según parece desde que fueron comprados por el Deutsche Bank están más preocupados por los números que por los envíos en sí, como todos los bancos, aunque este no me llama a la calculadora para consultarme.

Tampoco es que me preocupe o prefiera que lo hagan, no penséis que estoy obsesionado con el asunto, como un número de la Guardia Civil que conozco que montó un número cuando le quitaron en navidad el último número de la lotería donde figuraba el número aúreo. Un tipo realmente más irracional que el número e tragándose una encíclica papal.

Ya tengo bastante quebrándome para componer un par natural que salga redondo. Lo que es un problema porque me interesa que sea mixto pero así nunca me quedo entero y no cuadran las cuentas, sobre todo si hago el primo porque entonces ni siquiera me puedo dividir más que por mí mismo.

Intento ejercer la virtudes cardinales más que las ordinales, no quiero ser ni primo ni perfecto, y prefiero el mundo real al imaginario. Pero no me hagáis mucho caso, después de todo soy de letras.