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Me presentan, por la mañana, habiendo dormido de menos pero bien, a un amigo grandote. Como se escucha bien todo desde fuera salgo por la ventana a ver cómo está hoy el campo, y tomo el fresco, y vuelvo a entrar pero de cabeza y como el gato, todos temen que me caiga pero ya deberían saber que me sobra felinidad para cosas tan tontas como entrar por una ventana.
Jp me toma el relevo, le parece buena idea cambiarme el sitio para salir a tumbarse en el camino de tierra, manos al cogote, a mirar el cielo, mientras todos nos sorprendemos gratamente y nos miramos entre nosotros su mujer y yo, en silencio y con ojos alegres por ver que está tan bien, tan reconciliado con todo lo que lo merece al menos, tan en paz. Aunque en mi mirada no se evidencie también el profundo amor sexual por él, claro.
El amigo empieza a mover cosas telequinéticamente y todos ríen mientras yo, serenamente sorprendido, les reprocho no avisarme antes de algo así. ¿No podéis tener amigos normales, cabrones? Me voy a hacer normal sólo por joderos. Se descojonan, tambien Jp desde el camino, sin necesidad de mirar aquí. "Se está bien ahí, ¿eh?" "De puta madre"... Te queremos, gilipollas, que lo sepas, te hagas o no viejo.
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jueves, 18 de octubre de 2007
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